Clase Semanal: Persecusión

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece.
Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias.
Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes.

Mateo 5.9-12 (NVI)

A partir de esta semana comenzamos con los devocionales inspirados en las enseñanzas de Jesús en el Sermón del Monte, todos desde la perspectivas de las bienaventuranzas con las cuales Jesús comenzó su sermón a fin de montarle a todo aquel que lo escucha una especie de esquema de las estructura de toda su enseñanza y de lo que debe enfrentarse la vida de un seguidor de él.

Comenzamos las enseñanzas con la persecusión

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia

Bienaventuranzas

Amados y bienaventurados hermanos:

Vivimos tiempos difíciles,  tiempos donde el ser humano está poniendo su esperanza en lo que él mundo ofrece, a diario vemos personas destruidas por el pecado en todas sus expresiones.  Materialismo, consumismo, adicciones de todo tipo, infidelidad,  divorcio; niños huérfanos de padre y madre, abandonados a cambio de éxito personal, o hijos de madres cabeza de familia que no pueden criarlos, porque necesitan trabajar para poder vivir, y muchos de esos hijos terminan educados por las calles; también vemos niñas criando niños, de los cuales algunos sobrevivirán los 30 años; además de esto vemos hijos que abandonaron sus hogares, y que en su corazón se rompió el valioso vinculo que los unía con sus padres, hogares donde  viven como extraños en un cómodo hotel;  hogares esclavos de la indiferencia producida por una vida centrada en si mismos y para este mundo.

En el principio cuando nuestro Dios creo al ser humano no estaba pensando en hombres, mujeres y niños como los que vemos hoy día, su visión acerca de las personas  era algo totalmente diferente, quería individuos que reflejaran su imagen.

Dios nos liberó de la esclavitud del pecado y nos hizo partícipes de su hogar maravilloso, nos adoptó como hijos muy amados,  nos dio su Espíritu para hacernos santos como él es santo y nos dejó su palabra  para que en obediencia a ella viviéramos libres y construyéramos familias que lo representaran con dignidad y que lo honraran como él merece ser honrado.

En este tiempo como hijos muy amados de nuestro Dios estaremos  recordando, aprendiendo o reforzando la convicción de que somos el pueblo escogido por Dios para que seamos santos, como él es santo, para que veamos nuestro corazón y carácter como Dios lo ve  y vivamos de acuerdo con nuestra verdadera condición en  santidad, imagen y semejanza a Cristo.

Aprenderemos que un hijo de Dios es pobre en espíritu, es dichoso, por que entiende que Dios es suficiente para él; que nadie ni nada puede llenar los vacíos mas profundos de su alma, sino Dios; que como la mujer de samaria puede pedirle a Dios que le de  agua de la que quita definitivamente la sed del corazón,  para amar a su prójimo con el amor de Cristo, por que ya ha visto que solo en Cristo tiene la provisión para amar de una manera sobrenatural e incondicional; es dichoso porque como el apóstol Pablo, puede escuchar la voz de Dios diciéndole: mi amor es todo lo que necesitas y en oración lo que mas anhela es vivir en la plenitud del amor de Dios.

Veremos como el pobre en espíritu es sensible a su propio pecado y cuando lo ve en su corazón, siente dolor y llora con lágrimas producidas por el arrepentimiento y el arrepentido busca el perdón de Dios y es dichoso, porque como el hijo pródigo, entiende que no hay dicha mas grande que la de ser perdonado por su padre, experimenta el consuelo que producen el perdón, la gracia y el amor de Dios.

También aprenderemos como Dios hace manso el corazón de sus hijos, y el manso es dichoso.  Que tenemos la esperanza de vivir bajo la guía del Espíritu Santo,  sometiendo los deseos de nuestra naturaleza pecadora a Cristo y a su palabra, el pobre en espíritu que llora a causa de su pecado, en su mansedumbre expresa las palabras de nuestro hermano Pablo de Tarso; ¡Soy un pobre miserable¡ ¿Quién me librara de esta cuerpo mortal? ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! El hombre y la mujer mansos viven conforme al Espíritu y fijan la mente en los deseos del Espíritu,  el esposo o esposa mansos no se defienden, no atacan, por que su Señor, no se defendió, no atacó, Él, ¡AMÒ¡.

Luego veremos como el pobre en espíritu, que llora a causa de su pecado, que en mansedumbre somete su corazón a la guía del Espíritu, tiene hambre y sed de Justicia, porque lo único que tiene sentido para su vida  es hacer la voluntad de Dios,  este es el hombre o mujer que viendo el estado de su corazón vive en una permanente necesidad de la palabra de Dios y de la guía del Espíritu Santo. Es el hijo o hija de Dios, que como Jesús en Getsemanì, va al Padre con la intención de pedirle su ayuda para obedecer. El que tiene hambre y sed de justicia busca primeramente el reino de Dios y hacer lo que en el se exige, es el esposo que reconociendo su incapacidad de amar a su esposa, va con Dios y clama hasta que de su frente corran gotas como de sangre, hasta que su corazón es sometido a la voluntad de Dios; es la esposa que somete sus deseos, sus emociones y muere a si misma para ser mas como Cristo, ser la ayuda idónea para su esposo y amar a sus hijos como Dios espera que lo haga. El que tiene hambre y sed de amar a Dios y al prójimo  será saciado.

Además de todo lo anterior seguiremos aprendiendo de  como el  pobre en espíritu,  que llora a causa de su pecado, que es manso por que vive bajo la guía del Espíritu, no ataca, no se defiende, por que sigue el ejemplo de su Señor, tiene hambre y sed de justicia porque para él lo más importante es hacer lo que es importante para Dios: amarlo a Èl y al prójimo como así mismo; y que el hombre que vive así será saciado por Dios, es decir amara a Dios y al prójimo  como así mismo.

Este hombre es además  misericordioso, y como es misericordioso para él  será más fácil ver las necesidades en el corazón de su prójimo. Este hombre o mujer tiene misma la actitud de Jesús,  que mas allá de ver ofensas contra El y contra Dios vio la necesidad de perdón, de amor y de gracia en el corazón del agresor o agresora, paso por alto la ofensa y al que recibió su perdón lo perdonó y lo amó. Quien es misericordioso toma la iniciativa de perdonar y amar.

Ya acercándonos al final de esta primera etapa,   aprenderemos que un hijo de Dios tiene el corazón limpio y tener el corazón limpio no es sencillamente confesar el pecado; tener el corazón limpio es vivir de acuerdo con el carácter de nuestro Señor Jesús, es rechazar totalmente de nuestro corazón todo aquello que no es de Dios, tener el corazón limpio es vivir en pobreza espiritual permanente,  es aborrecer el pecado como Dios lo aborrece, es en mansedumbre someterse a la guía del Espíritu Santo, es mantenerse hambriento y sediento de hacer lo que es justo a los ojos de Dios, es practicar la misericordia con nuestro prójimo.

Tener el corazón limpio nos da la garantía de ver a Dios; en otras palabras es vivir en la presencia de nuestro Padre Celestial. Luego  veremos a Dios como el perfecto pacificador y todo lo que  ha hecho para reconciliar al ser humano con  El mismo; inspiro 66 libros, envió profetas, en su amor incondicional  por  nosotros  envío a su hijo a morir en nuestro lugar, y como si fuera poco puso su Espíritu en el corazón de cada uno de sus hijos para que fueran la imagen de su hijo mayor Jesucristo; nos dejo su palabra para que practicándola nos mantengamos en la salvación. Ahora cada uno de nosotros tenemos el desafío de seguir los pasos de nuestro Dios y Padre y el ejemplo de nuestro señor Jesucristo.

Y finalmente aprenderemos que como hijos e hijas de Dios somos pacificadores y como el pacificador es el  pobre en espíritu, que llora a causa de su pecado y el pecado del prójimo; es el manso que somete su corazón a la guía del Espíritu; es el  que tiene hambre y sed de justicia por que entiende que lo único que tiene sentido en esta vida es hacer la voluntad de Dios y vive para esto,  es misericordioso por que experimentó la misericordia de Dios y ahora ve a su prójimo con misericordia; que mantiene el corazón limpio, por que rechaza lo que en su carácter no es de Dios y busca con ansias el carácter de Cristo en su corazón. Un esposo, una esposa y unos hijos pacificadores, están comprometidos los unos con los otros en ayudarse a vivir de acuerdo con las exigencias del reino de Dios, en obediencia al mandato de Jesús, de enseñar a obedecer todo lo que el ha mandado y además de esto servir como instrumento para ayudar a otros a ponerse en paz con Dios y vivir como el demanda.

La conclusión final y esperanza para nuestras vidas y nuestras familias la encontramos en las palabras de  nuestro Señor y Salvador Jesucristo, al finalizar el sermón del monte:

Por tanto el que me oye y pone estas palabras en practica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca, Cayeron la lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo la casa no se derrumbo por que estaba cimentada sobre la roca. Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyo su casa sobre la arena. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa, y esta se derrumbó y grande fue su ruina. Mateo 7.24-27

 

Todo esto con respecto a nuestra responsabilidad individual y personal como hijos de Dios, pero además,  Jesús antes de ir nuevamente al Padre dejo un encargo muy especial a cada uno de sus seguidores y hermanos menores los miembros de la familia de Dios, según lo expresa Mateo 28.16-20

16Así pues, los once discípulos se fueron a Galilea, al cerro que Jesús les había indicado. 17Y cuando vieron a Jesús, lo adoraron, aunque algunos dudaban. 18Jesús se acercó a ellos y les dijo:

—Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. 19Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, 20y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.

 

La  manera como podemos cumplir el mandato de nuestro Señor y Salvador es precisamente viviendo de acuerdo con su carácter santo, conociendo su palabra y obedeciéndola y por ultimo enseñar a otro a vivir de acuerdo con su carácter a conocer su palabra y a obedecerla.

Con mucho amor Edilberto y Nayibe, sus servidores.

Bienvenidos al portal de la Iglesia de Cristo Internacional de Caracas

Después de un tiempo ausentes en la web, hemos realizado esfuerzos para poder activar nuestra página con el fin de que todo aquel que quiera pueda acercarse, no solo a nosotros como iglesia, sino a las enseñanzas de la palabra de Dios escritas en ese libro que conocemos como Biblia.

Aquí encontrarás un resumen de las clases Bíblicas y sermones que semana a semana estaremos realizando para que no te pierdas nada de lo que hemos estado aprendiendo y puedas estar alimentándote de la palabra de Dios y conociéndolo de una forma más íntima y real, claro está que lo que encontrarás en esta página no sustituirá tu relación personal con nuestro creador mas si será una herramienta en tu caminar de la mano del Padre.

En esta página también encontrarás información acerca de la iglesia, nuestras reuniones y eventos para que puedas asistir y participar en ellos.

 

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